Esta técnica, aprobada por el Ministerio de Sanidad, resulta inocua e indolora, afirman sus creadores.
Un sistema de campos electromagnéticos de baja intensidad que regula el sistema nervioso central consigue reducir los síntomas de la fibromialgia y mejorar la calidad de vida de los que padecen esta enfermedad, que no tiene curación. Este novedoso tratamiento ha sido desarrollado por la empresa española Azenta Salud.